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El Comte Mal, mito y realidad

Miércoles, 25 de Marzo de 2009

El Comte Mal es la adaptación mallorquina del legendario y mítico Comte Aranu de Cataluña, quien fue condenado a vagar durante toda la eternidad como un alma en pena sobre un caballo negro, el cual resopla llamas de fuego por la boca y los ojos, para redimir sus fechorías tales como relacionarse amorosamente con una monja o no pagar las deudas prometidas. Este malvado personaje legendario en Mallorca se solapa con uno de real; Ramon Safortesa Pacs-Fuster de Vilallonga i Nét, segundo conde de Formiguera (1627-1694), señor de les antiguas caballerías de Hero, Santa Margalida, Alcudiola, Maria, Puigblanc, Castellet y Tanca y de la alquería de Galatzó en Calvià. El cual a la edad de 12 años heredó de su padre dos graves litigios, uno era la pretensión de cobrar tributos basados en concesiones reales a favor del conde sobre las tierras comunales de Santa Margalida, el otro era la de ejercer la jurisdicción civil y criminal sobre los habitantes de sus caballerías, vecinos la mayor parte de ellos del pueblo de Santa Margalida. En definitiva, el intento de perpetuar un régimen feudal a favor del conde fue el origen de los abusos y episodios violentos, que llevaron la fantasía popular a relacionarlo con la leyenda del Comte Arnau, conocida y difundida en Mallorca desde la edad media a través de una popular canción.

El Comte Mal perdió sus litigios con el pueblo de Santa Margalida, de donde fue desterrado, sin que ello le impidiera llegar a convertirse en un personaje relevante, en la Mallorca de su época. Siguiendo el hilo de la leyenda, sus apariciones sobre un caballo negro envuelto en llamas, se relatan en el monte Galatzó, una de sus propiedades. En el palacio de Can Formiguera, su casa de Palma junto a la Catedral en la calle de la Portella, se cuenta que el Comte Mal hizo construir la torre que caracteriza a este edificio, para poder contemplar a su amada, una monja del convento de las Clarisas. Leyenda y realidad entremezcladas, gracias a la literatura del siglo XIX y a una tradición oral, han hecho del Comte Mal uno de los mitos más conocidos de la cultura popular en Mallorca.

A dónde han ido los Mobylettes de Mallorca?

Domingo, 1 de Febrero de 2009

El Mobylette ha sido un icono de la Mallorca rural, que con el paso del tiempo ha dejado de oírse su estridente sonido metálico, por los caminos y carreteras secundarias de la isla. Paulatinamente, hemos dejado de ver aquellos hombres y mujeres de una cierta edad, sobre esta especie de bicicleta reforzada con un pequeño y característico motor de 49 cc, utilizado para desplazarse del pueblo a la finquita del campo, con una cesta colgando y un cajón detrás, donde se llevaban los frutos de la tierra o alguna herramienta. Si nos remontamos aun más en el tiempo, además de todo lo expuesto antes, veríamos un hombre y una mujer cabalgando sobre el mismo Mobylette. Una práctica, que las regulaciones del transito se encargaron de suprimir, por motivos de seguridad, o bien por piedad de sus motorcitos. Más adelante, vinieron aquellos hombres y mujeres mayores con un casco, que ni siquiera se quitaban al bajar del Mobylette. Hasta que en el 2003, las leyes europeas medioambientales impidieron la fabricación de su pequeño motor, por ser demasiado contaminante. Quien lo hubiera dicho, que este invento francés de 1949 después de haberse producido más de 30 millones de unidades, acabaría así, prohibido, inadaptado a los nuevos tiempos.

Detrás de esta imagen bucólica, se escondía una realidad social mucho más dura, el analfabetismo. Las personas que hasta hace unos años han estado utilizando el Mobylette, muchas veces era porque ni tan siquiera sabían leer, lo cual les excluía de poder conducir un coche. Porque una de las muchas ventajas del Mobylette, era que para conducirlo, solamente se requería haber cumplido los 14 años. Hoy en día, el analfabetismo entre las personas mayores de Mallorca, es casi anecdótico y si hay alguien, que no ha podido aprobar el examen de conducir, ya no va en Mobylette sino en un micro-coche.

La respuesta a la pregunta del título, podría ser a Túnez o a Marruecos, donde las regulaciones medioambientales no son tan estrictas y todavía se fabrican. Así que si queréis ver un Mobylette nuevo, ya sabéis a donde hay que ir.

¿Salsa Mahonesa o mayonesa?

Martes, 2 de Diciembre de 2008

El origen de la salsa mayonesa o bien mahonesa es incierto, una de las teorías más aceptadas la relacionan con la ciudad de Mahón. De donde se cree que el duque de Richelieu, Louis François Armand du Plessis, la llevó a la corte de Versalles, popularizándola y extendiéndola por toda Europa.

Incluso indagando en el origen menorquín de la salsa mahonesa, hemos encontrado tres versiones diferentes, siempre relacionadas con la estancia del duque de Richelieu en Menorca. La más extendida cuenta como se sirvió esta salsa, en el banquete de celebración por la victoria francesa sobre los británicos por el control del Puerto de Mahón, en 1756. Se dice que fue una invención del chef francés encargado de organizar el banquete, o bien que este la había aprendido de la población local, como una variante del alioli.

Atribuida a la tradición oral de Menorca, se cuenta como el duque de Richelieu se encontraba caminando por las calles de Mahón, pensando en los planes para la batalla, sin acordarse de tomar alimento alguno. Siendo ya muy tarde, empujado por el hambre, entró en una fonda para comer. Donde solamente les quedaba un plato de carne, de aspecto ingrato, que le fue servido acompañado con una sencilla salsa hecha a base de huevo y aceite de oliva. Tanto le gustó, que le pidió la receta al fondista, la cual cuando regresó a Francia dio a conocer como salsa a la mahonesa.

La tercera historia habla de una amante menorquina del duque, que le hizo descubrir la salsa. Puede que las tres historias sean ciertas, o puede que ninguna de ellas lo sea. En cualquier caso, lo que reflejan, es la idea de como los franceses durante su dominio de la isla, conocieron la salsa mahonesa en Menorca, de donde la llevaron hacia Francia.

Xuetes, la historia de los judíos conversos de Mallorca

Jueves, 30 de Octubre de 2008

La historia de los judíos conversos, es uno de los capítulos más oscuros y sorprendentes de la historia de Mallorca. Sorprendente, porque unos hechos ocurridos en el siglo XV, supusieron la discriminación y estigmatización de un grupo en la sociedad mallorquina, hasta mediados del siglo XX.

En 1435 los judíos de Mallorca fueron obligados a convertirse al cristianismo, año en que formalmente se acabó con el judaísmo en la isla. El hecho que estas conversiones no respondieran a un convencimiento religioso, propició que en la clandestinidad, estos nuevos conversos continuasen con las prácticas de la religión judía. Por este motivo, fueron perseguidos por la Inquisición Española con mayor o menor intensidad durante los siglos posteriores.

No es hasta el final del siglo XVII que se puede empezar a hablar de los xuetes, también llamados xuetons, como los descendientes mallorquines de los judíos convertidos al cristianismo, que a finales del siglo XVII la Inquisición procesó y condenó por haber practicado la fe judía, los cuales además llevan uno de los quince apellidos considerados por el resto de la isla descendientes de judíos. Paradójicamente, en Mallorca se ha demostrado la existencia de más de docientos apellidos de ascendencia judía, pero únicamente los portadores de estos quince sufrieron el rechazo social. Concretamente estos linajes son: Aguiló, Bonnín, Cortès, Forteza, Fuster, Martí, Miró, Picó, Pinya, Pomar, Segura, Valls, Valentí, Valleriola y Tarongí.

Los xuetes han formado en Mallorca un un grupo social discriminado, forzado a la endogamia hasta el punto que se ha podido demostrar su diferenciación genética, respecto al resto de mallorquines. Además, la gran mayoría de ellos han vivido en los alrededores del carrer del Segell en Palma, hoy en día con el nombre de Jaume II en el centro histórico de la ciudad. Ellos mismos se han identificado como personas del carrer, en referencia a la calle antes mencionada, ya que las palabras xueta o xuetó son consideradas ofensivas, sinónimos de avaro en el catalán coloquial de Mallorca. A pesar de su catolicismo indiscutible, la propia iglesia los discriminó hasta el siglo XX. De hecho, se vieron forzados al ejercicio de profesiones, para las cuales eran aceptados como comerciantes o joyeros, lo que en muchos casos les reportó una buena situación económica.

Los motivos de este rechazo social son difíciles de entender, pero volviendo a las condenas de la Inquisición a los practicantes de la fe prohibida, en el siglo XVII, entre otras penas, que al menos tenían que mantenerse durante dos generaciones a los familiares directos de los condenados, estaba la prohibición de ocupar cargos públicos, hacerse sacerdotes o casarse con personas que no fueran xuetes. Al parecer la fuerza de la costumbre, dentro de la pequeña sociedad mallorquina, provocó que estas penas se mantuvieran mucho más allá de lo estipulado.

Actualmente se puede afirmar que la cuestión xueta en Mallorca está superada, y la discriminación ya forma parte del pasado. Un pasado muy reciente, que no ha impedido el surgimiento de diversas asociaciones dedicadas a la recuperación de la memoria y el legado de los judíos en Mallorca.

Balance de las visitas a los baluartes de Sant Jaume, Sant Pere y al Centro de Interpretación de Madina Yabisa

Jueves, 23 de Octubre de 2008
Baluarte de Sant Jaume

Baluarte de Sant Jaume en Dalt Vila, Ibiza

El ayuntamiento de Eivissa presenta balance de las visitas de este verano a los espacios de Dalt Vila, recientemente restaurados, para mostrar el patrimonio histórico de las murallas de la ciudad de Eivissa. Según los datos facilitados pro el departamento de turismo, entre los meses de julio y septiembre estos espacios han recibido 12.622 visitas. La mayor parte de las cuales corresponden al baluarte de Sant Jaume, concretamente 7.108. Su éxito, en buena medida es debido a la exposición permanente de armas antiguas, que permite a los visitantes tocar e interactuar con los objetos allí espuestos. A pesar de ser una exposición dedicada a la guerra, sus organizadores sostienen que contiene un mensaje pacifista.

Por lo que respecta a los otros dos centros el baluarte de Sant Pere, utilizado mayoritariamente para convocatorias de carácter cultural, ha recibido 3.600 visitas. Por último, el Centro de Interpretación de Madian Yabisa ha recibido 1.914. Este es un moderno centro de interpretación audiovisual de lo que fue la ciudad de Ibiza, durante la ocupación musulmana, situado en el antiguo edificio de la Curia en la calle Major, número 2.

Durante los meses de invierno, los tres centros permanecerán abiertos todas las mañanas excepto los lunes.

Palma ya no es de Mallorca

Viernes, 17 de Octubre de 2008

El nombre de Palma se ha visto envuelto de cierta polémica a lo largo del tiempo, la cual ahora se pretende cerrar con la oficialidad en todos los ámbitos del nombre Palma, sin la coletilla de Mallorca.

Los romanos, quienes fundaron la ciudad, la denominaron Palma, y esta fue su nombre durante siglos, hasta la época de la dominación musulmana en que pasó a llamarse Madina Mayurqa, que en árabe significa ciudad de Mallorca. En las otras lenguas, también era conocida con el mismo nombre que la isla, es decir Mallorca. Así fue denominada, hasta bien entrado el siglo XVIII. La ambigüedad creada por este hecho, con el nombre Mallorca, daba lugar a que a menudo se la llamara “ciutat de Mallorca” (ciudad de Mallorca en catalán). De hecho, todavía hoy en día, entre los mallorquines de la Part Forana (toda la isla excepto Palma), es común referirse a Palma como Ciutat. Lo cual no resulta extraño, si tenemos presente que en toda la isla, no hay ninguna otra ciudad de importancia similar.

Con el decreto de Nueva Planta en el siglo XVIII, desde Madrid, se recuperó el nombre original de Palma. Pero parece ser que para diferenciarla , de Las Palmas y La Palma en las islas Canarias, los órganos de gobierno del poder central, empezaron a utilizar Palma de Mallorca, término que a pesar de no haber sido utilizado entre los mallorquines hasta bien entrado el siglo XX, acabó por imponerse.

Ya en 1998, el Gobierno de las Islas Baleares, promulgó un decreto en el cual se establecían las denominaciones oficiales de los topónimos de las islas, asignando Palma a la ciudad de Mallorca, aunque no ha sido hasta este mismo año, en que la administración del estado central no se ha adaptado a esta ley. Ello implicará, que en muchos lugares donde ahora se está utilizando Palma de Mallorca, se tendrá que quitar la coletilla de Mallorca, como por ejemplo en los aeropuertos. Así que si usted tiene un billete de avión para venir hacia aquí, tenga cuidado en no confundir Palma con Las Palmas o La Palma, en las islas Canarias, como los burócratas castellanos del siglo XVIII. Por si acaso, tome nota del código de nuestro aeropuerto que es PMI.

Este artículo está basado en los escritos de Gabriel Bibiloni, lingüista y profesor de la universidad de las Islas Baleares.